| Parecería que Saint Seiya no tiene fin o un comienzo jajaja pero esto no es verdad y a continuación se expone un breve recorrido por la trama de una de las mejores series animadas que a pesar de los años sigue viva en el corazón de todos sus seguidores, esperamos sea de su agrado. COMENCEMOS Hace trece años antes de los eventos narrados en la serie, Atenea en forma de una pequeña recién nacida, aparece a los pies de su estatua en el Santuario de Grecia. Sabiendo que este hecho significa la proximidad de una nueva Guerra Sagrada, el Patriarca, segundo en jerarquía en el Santuario (después de Atenea), convoca a los Santos de oro: Saga de Géminis y Aioros de Sagitario, para nombrar a su sucesor. Escoge a Aioros, por su valor y sabiduría y le da indicaciones para la educación de Atenea y la formación de una nueva legión de Santos. Sin embargo, Saga no queda conforme con la decisión del Patriarca y en la cima de Star Hill le da muerte. Luego, haciéndose pasar por él, intenta asesinar a la pequeña Atenea, pero es detenido por Aioros, quien consigue escapar llevándose a la niña, no sin antes haber descubierto al usurpador. El falso Patriarca lo ataca y lo acusa de traición, y envía a varios Santos con el objetivo de asesinarlo. Aioros, mortalmente herido por el Patriarca, logra salir del Santuario con Atenea, y antes de morir le entrega a la bebé y su armadura a un turista japonés multimillonario llamado Mitsumasa Kido. Mitsumasa Kido, es el líder la Fundación Graude, una gran organización con prestigio en el ámbito internacional. Sin embargo, este personaje esconde un gran secreto: como r esultado de sus aventuras amorosas ha embarazado a muchas mujeres alrededor del mundo. Adopta a la pequeña Atenea como su nieta y le pone de nombre Saori. Luego de algunos años de su encuentro con Aioros en Grecia, y preocupado por los acontecimientos en los que se ha visto involucrado sin querer, toma una severa decisión: usará a sus hijos para la formación de una nueva legión de Santos, misión encomendada originalmente por el Patriarca a Aioros. Para esto, reúne a cien de sus hijos en un Orfanato en Japón y luego de averiguar la ubicación de los principales lugares de entrenamiento para Santos, realiza un sorteo donde cada uno escoge su destino. De esta manera a Seiya le corresponde ir al Santuario de Grecia, Shiryu a los Cinco Picos de China, Hyoga a Siberia, Shun a la Isla de Andrómeda e Ikki a la Isla de la Reina Muerte. Al año siguiente, Mitsumasa Kido, satisfecho porque su plan está correctamente encaminado, muere en Japón, dejando a su nieta Saori como la nueva líder de la Fundación Graude. SANTUARIO Saori/Atenea con 13 años de edad, consciente de su responsabilidad como diosa de la Tierra y sabiendo que esta próxima una Guerra Santa, decide recuperar el control del Santuario en Grecia y el dominio sobre los Santos. Para lograr esto, decide que es necesario atraer la atención de su enemigo que provocó su abrupta salida del Santuario. Para ello, usa los recursos de la Fundación Graude para organizar una competencia de lucha que enfrente a los diez huérfanos que lograron sobrevivir y convertirse en Santos de bronce y que tendría como premio la armadura de oro de Sagitario (entregada por Aioros a Mitsumasa Kido). Hasta el Santuario llegan noticias de este evento, y por primera vez en muchos años se conoce la ubicación de la armadura de Sagitario. Además, se origina una reacción negativa de parte de muchos de los Santos debido a que un torneo de esta naturaleza contraviene los preceptos fundamentales de Atenea (un Santo sólo pelea por la justicia y nunca por propio beneficio u orgullo). Por ello, el Patriarca ordena la muerte de los participantes. De esta manera, Hyoga, ahora convertido en el Santo de bronce del Cisne, es el primero al que se le ordena acabar con sus ex-compañeros de orfanato. Para lograr su propósito acude al Torneo Galáctico, sin embargo al presenciar el combate entre Seiya de Pegaso y Shiryu de Dragón, desiste en cumplir con la orden dada por el Santuario. El Torneo se realiza de manera normal, hasta la aparición de Ikki, uno de los huérfanos supervivientes, ahora convertido en Santo de bronce del Fénix y líder de los Santos Negros. Ikki roba la armadura de Sagitario, por lo que Seiya, Shiryu, Hyoga y Shun unen sus fuerzas para recuperar la armadura, objetivo que logran luego de derrotar a Ikki. Sin embargo, casi al instante son atacados por los Santos de plata, los cuales son derrotados uno a uno por los Santos de bronce con una relativa facilidad. Saori decide que es hora de la confrontación final contra el poder oculto del Santuario, y se dirige al encuentro del Patriarca justo en la boca del lobo; seguido, claro, por los Santos de bronce. Sin embargo un ataque a traición hiere mortalmente a Saori con una flecha de oro, lo cual obliga a Seiya y sus compañeros a enfrentar a los Santos de oro mientras recorren las doce casas del Santuario en doce horas para así salvar la vida de Atenea. Finalmente logran derrotar a Saga de Géminis, el falso patriarca que intentó asesinar a Atenea, quien liberado del poder que dominaba su mente, se suicida luego de pedir el perdón de la diosa. POSEIDON Atenea ahora controla nuevamente el Santuario y se prepara para la próxima Guerra santa que habrá de librar con Hades. Sin embargo, algo imprevisto sucede: Poseidón, dios de los mares, ha despertado insospechadamente en esta era y ha decidido exterminar a la raza humana. El enfrentamiento entre ambas divinidades es inevitable. Saori es llevada al Santuario del mar, y allí voluntariamente es encerrada en el Soporte Principal del templo de Poseidón. Seiya, Hyoga, Shiryu y Shun acuden al rescate de la diosa. Sin embargo para destruir el Soporte Principal, es necesario que destruyan los siete pilares que sostienen los mares del mundo. La dificultad reside en que cada pilar es resguardado por un General de Poseidón. Seiya y los demás, ayudados por Ikki, derrotan a todos los Generales de Poseidón y rescatan a Atenea, quien una vez libre, vuelve a encerrar el espíritu de Poseidón. HADES Finalmente, de verdad la hora ha llegado. El dios Hades reanuda la sangrienta batalla de 243 años atrás por el control de la Tierra. Los Espectros de Hades inician el ataque al Santuario de Atenea ayudados por los Santos de oro que murieron en la batalla de las doce casas. Su misión: la cabeza de Atenea. Incluso el antiguo patriarca, Shion de Aries, está del lado de los espectros. En un combate de doce horas contra los Santos de Oro y los Santos de Bronce (en los cuales son muertos Aldebarán de Tauro, Shaka de Virgo y varios Espectros de Hades), sólo Saga, Camus y Shura logran llegar ante Atenea, quien al entender su propósito oculto se quita la vida delante de ellos. Seiya y los demás se dirigen al mundo de los muertos para ayudar a Atenea en esta lucha. Allí se enfrentan a numerosos espectros, pero Hades lleva a Atenea a los Campos Eliseos. Allí los Santos de Bronce enfrentan su más dura prueba, Tánatos el dios de la muerte los deja a punto de morir. Sin embargo, su espíritu combativo y la sangre de Atenea, reviven sus armaduras como Armaduras divinas, y con ellas vencen a Tánatos y a su hermano Hipnos, y de igual manera ayudan a Atenea a derrotar a Hades. Lamentablemente, Seiya es herido mortalmente por la espada de Hades. Los Santos han cumplido su misión y la Tierra ha sido salvada. ATENEA Y EL SANTUARIO Atenea es la diosa griega de las artes, la estrategia y la guerra. Atenea es la hija de Zeus, dios máximo del Olimpo, quien le dio el gobierno de la Tierra. Desde tiempos inmemoriales, Atenea se ha enfrentado a otros dioses que han querido apropiarse de la Tierra. Entre ellos por ejemplo han estado Poseidón, Ares y Hades. Los enfrentamientos entre dioses son conocidos como Guerras Santas. Varios de los grandes conflictos de la humanidad se han dado paralelamente por el surgimiento de estas guerras. La primera Guerra Santa se libró contra Poseidón. Para hacerle frente, Atenea convocó a un grupo de jóvenes y valerosos guerreros, a los que llamó Santos. Al principio, éstos luchaban sin armas ni protección para sus cuerpos. Debido a esto, muchos fueron asesinados por los Generales (Marinas) de Poseidón. Para ayudarlos, Atenea creó 88 ropajes sagrados o Armaduras (Cloth es su nombre original), inspirada en las constelaciones del firmamento. Con éstas armaduras, los Santos pudieron derrotar a los Generales de Poseidón. Según la calidad-el material de la armadura, los santos se dividen en tres órdenes: oro, en el escalafón principal, correspondiendo con los 12 signos del zodíaco, plata, y bronce. El Patriarca también tiene la función de proteger el Santuario de la invasión de personas ajenas al mismo. Para ello, mantiene un campo de fuerza, que repele a todas las personas con poca voluntad. Esto ayuda a mantener alejados a los turistas que pululan por las ruinas griegas cercanas al Santuario. COSMOS Y COSMOENERGIA Para que una aspirante pueda lograr el grado de Santo, además de dominar las técnicas básicas del combate, debe aprender a canalizar la energía de su constelación guardiana protectora. Esta fuerza universal es llamada Cosmos. En teoría, todas las personas tienen un cosmos, pero los Santos son los que logran aprovechar al máximo este poder. Además, la fuerza no proviene del cosmos, ni del interior, ni del corazón, sino que proviene del séptimo sentido (aquel que está más allá de los cinco sentidos y de la intuición, que es considerado el sexto sentido), y con un mayor control sobre este se puede llegar a la Conciencia Alaya (Arayashiki), también llamada Octavo Sentido (Hachishiki). La categoría de los Santos se establece de acuerdo al nivel de cosmos que logran usar en las batallas. De esta manera, sabemos que existen los siguientes rangos: Los Santos de Bronce, son los santos de menor rango, y que al utilizar su cosmos, pueden atacar a la velocidad del sonido (Mach 1). Los Santos de Plata, Santos de rango intermedio, más poderosos que los de Bronce y pueden realizar ataques a una velocidad en el rango de Mach 2 a 5. Los Santos de Oro, Santos de más alto rango del Santuario, son aquellos que dominan el Séptimo Sentido y que pueden realizar ataques a la velocidad de la luz. Cuando un Santo enciende su cosmos, éste es visible a los ojos de los demás y es percibido por otros que usan el cosmos. El campo visual ocupado por el cosmos, es una clara expresión del poder del Santo que la usa. Cuando un Santo muere, esto puede ser sentido por otros Santos, debido a que éstos dejan de percibir su cosmos. |