Orphee, un réquiem triste
Shun y Seiya despiertan y conocen a Eurydice, quien les implora que salven a Orphee.
En la Tierra, Orphee y Eurydice estaban muy enamorados, pero el destino los separó cuando una serpiente venenosa mordió una pierna de Eurydice y ella murió. Orphee decidió ir al Mundo de Hades y le suplicó al Rey Hades para que el alma de Eurydice fuera devuelta a la Tierra.
La bella pero triste melodía de la lira de Orphee conmovió incluso al corazón de Hades, quien le dijo que le devolvería a Eurydice con tal de no escuchar su bella lira, pero no debían de voltear hasta que llegaran a la Tierra.
Desgraciadamente, Pandora decidió que una persona que puede conmover a Hades podría ser útil, así que le informó a Pharao que Orphee y Eurydice no debían de volver a la Tierra y que la Segunda Prisión que él cuidaba serviría.
Orphee y Eurydice siguieron caminando hasta que él vio una luz y volteó para decirle a Eurydice que ya habían salido, pero Eurydice se había convertido en mitad piedra. Así que Orphee se quedó ahí y sigue tocándole bellas melodías con su lira.
Eurydice le pide a Seiya y Shun que se lleven a Orphee a la Tierra, mientras que Seiya y Shun se preguntan qué fue lo que vio Orphee que confundió con la luz de la superficie. En ese momento Orphee regresa con flores para Eurydice y les pregunta por qué no escaparon y les dice que mejor será que se vayan.
Seiya le cuenta que Atena se dirige sola con Hades y, si lo enfrenta desprotegida, seguramente morirá, por lo que deben de entregarle su armadura de Atena. Si Atena muere, no quedará nadie que pueda matar a Hades y la Tierra se volverá como el Infierno.
Orphee se niega a creer eso y Seiya le dice a Shun que es inútil, pues Orphee ya no es un Caballero y que no tienen tiempo para convencer a un traidor. Entonces aparece una luz en el cielo... una luz que Orphee reconoce, y la armadura de Atena salta de las manos de Seiya y alguien la atrapa.
Esta persona es Pharao. Seiya y Shun corren para recuperar el ropaje de Atena y Pharao les advierte que no son rivales para él. Pharao le pregunta a Orphee por qué no ha matado a estos Caballeros de Bronce, a lo que Orphee le pregunta si él es responsable de la luz que vio junto con Eurydice cuando salían del Mundo de Hades.
Pharao le da a entender que sí y Orphee toca unas cuerdas de su lira con lo que Pharao pierde el control de su mano y tira el ropaje de Atena, el cual recoge Seiya. Orphee y Pharao se enfrentan en un combate de música.
Una cuerda de la lira de Orphee se rompe y ya no puede protegerse de los ataques. Pharao se acerca a él aún tocando su arpa y explica que el nivel de música ofensiva de Orphee se basa en la cuerda G, por lo que la rompió. Pharao toca la Maldición de Balance y le pide al corazón de Orphee que deje su cuerpo y se coloque en la Balanza Sagrada.
Una luz aparece en los Sapuris de Pharao y es el corazón de Pharao el que se coloca en la balanza y, obviamente, pesa más que una pluma. Pharao se aterroriza de esto y un espejo cae cerca del pie de Orphee.
Pharao se da cuenta que todo fue una ilusión, mientras que Orphee rompe el espejo y le pregunta si con este espejo Pandora hizo la ilusión de la luz del Sol. Pharao le dice que no pida disculpas, a lo que Orphee le da las gracias.
"Una flor que muere una vez no puede abrir por segunda ocasión..."
"Los humanos, pájaros o insectos... incluso las estrellas brillantes,
son cosas que solamente tienen una vida..."
Orphee entiende que estaba equivocado al querer resucitar a los muertos. Pharao le pregunta qué es lo que va a hacer ahora que ha entendido su error, a lo que Orphee le dice que va a pelear como Caballero de Atena. Pharao lo llama tonto y se prepara para atacarlo con su maldición, pero todas las cuerdas de su arpa se rompen.
Orphee sostiene la cuerda G rota con sus dientes y ejecuta su poder Réquiem de Cuerdas, con el cual mata a Pharao. Orphee le dice a los Caballeros que lo sigan, pues Hades es muy prudente y no aparece mucho frente las personas, incluso frente de sus tres Jueces.