El autor

Masami Kurumada nació el 12 de Junio de 1953 en Tokio. Su debut en la industria del manga se produjo a los 19 años con "Sukeban no Arashi", obra que fuera publicada directamente en el analógico "Shonen Jump de Shueisha". Por supuesto que empezar su carrera jugando en "primera" lo afianzó rápidamente como artista, con todo lo que eso implica. Poco después llegaría "Ring ni Kakeru" (una obra que al final se recopilaría en 25 tomos) iniciada en 1977 y finalizada en 1985; este trabajo devino en su primer gran éxito, y también se convirtió en la base de muchas obras posteriores. Después fue el turno de los semi-desconocidos "Fuma no Kojiro" (que cuenta con versión anime en OVAs), Raimei no Zaji y Otokozaka.
Pero claro que en 1986, Masami Kurumada habría de comenzar con su obra maestra, el gran éxito de su vida: no hay que ser un genio para descubrir que estamos hablando de Saint Seiya (copilada finalmente en 28 volúmenes). Kurumada publico en exclusiva para Shueisha (siempre en las Shonen Jump) hasta 1994, año en que peleó con sus editores. En 1996 publicó "Evil Crusher Maya" como artista freelance en la revista Shonen Ganga de la editorial Enix, antes de marcharse a Kadokawa Shoten, donde publico su siguiente gran éxito, B't X, en las páginas de la revista Shonen Ace. Después de terminar B't X, Kurumada regreso a Shueisha, donde estuvo publicando la segunda parte de Ring ni Kakeru, titulada en un arranque de imaginación divina, Ring ni Kukeru 2.
Puede agregarse que el tema principal de sus obras partió justamente de su primer éxito, el cual trataba de dos jóvenes boxeadores que combatían hasta limites insospechados, desafiando a cada instante las leyes de la vida. En cuanto a su estilo de dibujo, si bien puede parecer a primera vista (bueh, y a segunda también ^_^) algo tosco y clásico, a lo largo de su carrera fue evolucionando. Si se comparan los comienzos de Saint Seiya con su final, es evidente que el diseño de los personajes mejoró mucho; incluso se termina pareciendo al de Shingo Araki. Sus obras son inconfundibles (también merece citarse "Silent Knight Sho", "Kyofu Taiken" y "Akaneiro no Zaze"), simplemente hay que fijarse en su protagonista, que siempre son clones de Seiya.