|  CAPITULO 9: El ser que repara corazas Publicado: 19 de agosto de 2003 Resumen El oscuro cosmo que había estado rodeando el santuario ha desaparecido, todos concuerdan que la persona que alejó esa energía maligna, sostiene un poderoso cosmo dorado y arriesgó su propia vida por todos ellos. La armadura de Leo se ha separado de Aioria y se arma como figura de león. Lithos se pregunta si la armadura estará descansando o Aioria ya no puede vestirla ya que su cosmos está despareciendo. Aioria cae al suelo totalmente inconsciente. Lithos desesperada va con él y grita en búsqueda de ayuda. pero en ese instante un grupo de espíritus aparecen y rodean a Lithos con Aioria. Lithos no quiere retroceder, y si es necesario luchar ella sola, no importa lo que pase, va a proteger a Aioria. Los espíritus están siendo derribados por un cosmos, Lithos se pregunta de quién será, es una persona cubierta con un manto. El extraño les ordena a los espíritus a que no subestimen el poder de los caballeros y que se larguen, parece que ellos no le tienen miedo a alguien que no sea caballero dorado, así que la persona se destapa: es Marin, Caballero de Plata del Águila. Marin lanza su Relámpago de Águila y mata a todos los espíritus. Lithos se sorprende al observar la armadura de Marin en un aire plateado, se da cuenta de que pertenece a la familia de caballeros que le siguen a los caballeros dorados: los Caballeros de Plata. Además se da cuenta de la máscara que está utilizando para poder asemejar su apariencia como la de los hombres. Lithos le agradece por haberlos salvado. Marin explica que la misión de todo caballero es proteger el santuario; se ha desatado una guerra y todos los 88 caballeros de Athena deben estar presentes. Una guerra entre humanos y dioses! En un lugar muy lejano, Hyperion se dirije a la sala de audiencias, en donde se encuentra el Señor (el mismo quien estaba hablando con el patriarca antes), es la persona que Zeus encerró y a quién debe liberar. Hyperion jura liberar a su amo de su encierro y luego destruir el ambiente creado por Zeus (la tierra y todos los humanos). Alguien llama a Hyperion en su espalda, le dice que el Señor se encuentra descansando, que cualquier razón que tenga, él se la dará. Quien está detrás de Hyperion es Pontos, quien además pregunta si fue verdadero el presagio sobre el caballero de Leo. Aiora ha logrado lo que nadie ha podido, y es dañar el soma (armadura) de Hyperion de un solo golpe. Pontos dice que cuando un humano destruye lo que los dioses han creado, eso corresponde a un milagro. Se dan cuenta de que Aioria tiene un potencial ilimitado, y que los caballeros dorados no son seres a los que hay que subestimar. Hyperion le pregunta a Pontos qué será del destino de Aioria, ya que él puede ver el futuro. Pontos dice que Aioria irá a recuperar sus fuerzas en oriente. Al sur de Jamir. Aioria, Lithos y Aldebarán están caminando por una plaza en busca de la persona que se dice puede reparar la armadura de Aioria. Aioria está molesto ya que considera este viaje como innecesario, ya que él ya reparó su armadura (jejeje, quién sabe cómo le quedó xD), pero Lithos y Aldebarán están distraidos viendo tiendas de regalos. Aioria les recrimina, pero Aldebarán dice que luchará si es necesario por el bien de que los niños (Lithos) se lleven sus recuerdos (xD), pero no dice que él es el que está comprando más cosas para él, como un vestido que le queda a su medida! no es momento para pelear, así que deciden continuar su viaje. La noche está llegando y se está formando neblina, parece que se perdieron... pero no, ya que de algún modo u otro llegaron a un sitio lleno de esqueletos, Lithos se asusta al ver tantos cadáveres con armaduras. Aioria se queja por esa decoración. Aldebarán explica que fueron caballeros que al igual que ellos, fueron en busca de alguien que les reparara sus armaduras, pero fueron vencidos por las almas que habitan ese lugar. Aldebarán añade que hay que seguir de frente y no retroceder, Aioria le dice que se haga a un lado y lanza un rayo de luz que elimina a todas las almas; Aldebarán no puede creer cómo un sujeto con tantas heridas pueda seguir produciendo ese cosmos. El trío se sorprende al ver cómo a los lados de ellos había un abismo que cubría la neblina, así que entienden la razón de avanzar siempre de frente. Por fin llegaron al templo del ser capaz de reparar armaduras, pero éste no tiene entradas ni salidas, así que Aioria decide abrir una por su propia cuenta, pero alguien llega y le pide que se detenga, que tenga respeto por esa morada, y si no puede entonces es mejor que abandone. He ahí el ser capaz de reparar corazas: Mu de Aries. Continuará....
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