Debido a la conspiración de Saga de Géminis su figura había estado envuelta en un velo de misterio e incluso algunos habían dudado de su existencia, pero, ahora la misma diosa se mostraba ante ellos en toda su hermosura y nobleza.
Todos los habitantes del Santuario se regocijaban del resultado de la batalla y la victoria de la justicia y rezaban, confiaban en que de ahora en adelante la paz devuelta perduraría para siempre. Ese era el mismo sentimiento que albergaba Saori.
El Santuario que era un lugar que podría considerarse como un punto clave para el mantenimiento de la tierra se había convertido en un campo de batalla y la sangre de muchos amigos había sido vertida.
En la dulce y a la vez llena de fuerza sonrisa que Atenea devolvía a los que estaban ante ella no había nadie que pudiera percibir un solo punto oscuro.
Excepto una persona....
En las afueras del Santuario, en un frondoso bosque se alzaba silencioso un antiguo y pequeño templo que nadie advertía. Era conocido como "La fuente de Atenea", pero esto no era por que allí existiese una hermosa fuente sino por que el aire de esos alrededores durante miles de años , había parecido como si punzase la piel, hélándola.
Incluso dentro del Santuario podría decirse que casi nadie conocía la existencia de este templo. Era como una UVI (Unidad de Cuidados Intensivos) para caballeros. Y tanto Seiya como sus compañeros, los cinco, que habían quedado agonizando tras las graves heridas recibidas en la batalla, ahora estaban siendo allí atendidos en todo lo que fuera posible hacer por ellos.
En ese bosque de oscuro verdor, con la falda del vestido, completamente blanco casi transparente, ondeando tras ella, Saori andaba presurosa.
-Imaginaba que vendrías Atenea-
Ante ella Mu le cortaba el paso. Mu, en ese momento, no pasó por alto en la expresión de Saori el miedo que por un instante apareció en su rostro. El miedo de quien se cree culpable de un terrible crimen, algo que no era propio de Atenea.
-Por supuesto Mu.....como Atenea que soy, es natural que me preocupe el estado de mis caballeros, los caballeros de Atenea. Además es por mi culpa que ellos.....
-Si son caballeros es normal que sean heridos en nombre de Atenea e incluso aunque mueran en su nombre deben sentirse satisfechos por ello. Eso es algo que debéis ya saber bien.
Mu estaba leyendo su corazón y comprendía perfectamente que la muchacha que estaba ante el no era Atenea era Saori Kido.
-Pero si llegara a perder a Seiya yo...
Sólo con pensarlo su autodominio se volvía incluso más frágil que el vestido de seda que llevaba.
-Por favor, apártate Mu-.
-No esta permitido que el amor de Atenea sea vertido sobre un solo caballero.....el amor de Atenea debe ser para todos sus caballeros por igual.
Saori trató de escabullirse de Mu, pero por alguna razón sus piernas parecían estar atadas por alambres y no podía moverse.
-El amor de Atenea....sólo en un caballero...en uno....-
Saori tenía la sensación de poder oir los gemidos y el débil latido del pulso de Hyoga, Shiryu, Shun e Ikki que junto con Seiya permanecían tendidos sin sentido en la fuente de Atenea, intentando con todas sus fuerzas volver a hacer arder la llama de sus vidas que se desvanecía.
Y no sólo eran ellos, el corazón de Saori se compungía al recordar los numerosos caballeros que por Atenea habían caído y vertido su sangre.
Ante esta situación Mu le explicó a Saori el origen del nombre de la fuente de Atenea.