Ahi estabas
cómo soñaba con sentir tu piel
envuelta con mi cuerpo
y de cobija, mi pecho.
soñaba tan alto,
alzaba mis alas al cielo
y ahí estabas... en mis sueños. cómo soñaba con cruzar las miradas
y sentir tus palabras
como aquella canción dulce
que llega hasta el alma,
y mi cintura, tu refugio,
y mi corazón, tu casa.
ahí estabas... en mis sueños,
en todo lo que deseaba,
cómo quería sentir tus labios
mojarse con los míos,
sentir tus caricias
perderse en mis sentidos.
ahí estabas... en mis pensamientos,
y dulcemente te metiste
en mi lejano corazón,
ahí estabas todo el tiempo....
Cristal 
UNA CARTA AL MÁS ALLÁ
Querido padre:
Hoy me he despertado con tu recuerdo clavado en mi alma, ¡ya sabes! esos días de melancolía que tengo,
por eso he decidido hablar contigo, aunque ya no estés a mi vera y mis sentimientos queden grabados en estas simples hojas.
Tu chiquitina está bien; sigue siendo esa niña que hace 22 años arropaste en ese frío hospital por primera vez, ¿ te acuerdas? tierna, frágil, risueña.
Querido padre,
esta pequeñita que abrigabas, mimabas y divertías con tus juegos de cartas ya ha crecido; ya soy toda una mujercita.
Soy como a ti te hubiera gustado verme: con personalidad, simpatica, luchadora y con ese gran corazón que he heredado de ti.
La vida no me ha resultado fácil, eso de abrirse camino es dificil;
fue una de las pocas cosas que no me pudiste, dar consejo, pero, soy feliz, muy feliz,
supongo que es así por mi gran tolerancia y mi facilidad de aceptar las derrotas.
Sigo siendo esa niña picarona y aventurera que se comía las zabahorias de tu huerto a escondidas o te dejaba sin premios que darme cuando encontraba, después de mucha busqueda, aquel baúl repleto de caramelos.
Padre;
estarías orgullo de mí y sé que como tantas veces haría desprender de tus ojos cansados y sabios
alguna lágrima de gratitud.
Por último
he encontrado en mis amigos ese pedacito de tí que un día la vida me arrebató de esa forma tan cruél,
sin tener en cuenta que había una niña esperando los besos de buenas noches de su fiel padre,
esos besos que nunca más llegaron a acariciar mi cálido rostro, esa noche fue fría, y larga donde una niña acurrucada en el sofa, esperaba viendo pasar las horas que tú,
padre, volvieras con tus palabras de dulce amor y tus juegos de malabares sin saber que tú ya partías hacía un lugar de luz blanca , lejos de mí.
Padre con ello te quiero decir
que tu "pitufa" sigue siendo la pequeñita que jugaba en tu jardín, la criatura que te brindaba una sonrida con facilidad y la bichita sensible fácil de herir.
Me despido con ternura y sígueme arropando desde tu cielo.
Atentamente tu querida hija.
(nota: desgraciadamente ahora con la guerra muchos niños pasarán por esta situación besos)
PICCARA
UN AMOR POR LLEGAR
Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, dueremen los extravagates hijos de mi fantasía,
esperando en silencio que el arte de sus besos se presenten en la escena de mi mundo.
No puedo apartar los ojos de este otro mundo que llevo dentro de mi cabeza, esperando el día que la barrera de mis sueños se rompa definitivamente.
Si el final de mi sueño, que ere tú, es trágico y no deseado, y si morir es dormir , prefiero dormir en paz y eternamente para que mi dolor no se convierta en pesadilla.
Yo quisiera escribirle a mi duende, palabras que a su tiempo fueran suspiros y risas, colores y notas, que es lo que guardo en mi corazón desde que este duendecito entro en él.
Soy ola grande que el viento riza, empuja en el mar y rueda buscando su playa para dejarse caer.
Me surgen ideas sin palabras, memorias y deseos de esta cosa que no existe y me dan accesos de alegría al saber que él está ahí , pero, también impulsos de llanto al pensar que puede marchar.
Admiro y respeto a este caballo volador que no necesita riendas que lo guien porque ya poseé su propia y brillante rienda de oro.
PICCARA