PRELIMINARES SOBRE EL ADIESTRAMIENTO Es, posiblemente, el aprovechamiento por parte del hombre de las condiciones naturales del perro, que le hacen sumamente apto para adquirir una serie de conocimientos que permiten su utilización, una de las primeras manifestaciones artísticas de la actividad humana. Si en cualquier obra de arte encontramos la transformación de la materia inanimada en un producto expresivo, en la educación del perro convertimos un animal, en el que sólo existen puros instintos, en un ser a quien el hombre ha inculcado conocimientos prácticos y aun de potencia y facultades; aunque éstas, por designio del Creador, nunca podrán igualar a las humanas. Antes de que el hombre primitivo pudiese dedicar los ratos que sus ocupaciones le dejaban libre a pintar en las cavernas dibujos que hoy nos sorprenden, o a tallar rudimentarios instrumentos de defensa o de trabajo, tuvo que proceder a la enseñanza del perro, que auxiliándole le permitiese confiar la guarda de sus ganados y de su casa, dejando aquella constante vigilancia, que por estricto imperativo de la vida, le era necesario mantener ante el peligro de los ataques de las fieras. Este largo proceso, iniciado como vemos en tiempos muy remotos, ha ido desarrollándose a lo largo de los milenios y, al igual que otros conocimientos de antiguos tenidos, alcanza en los tiempos actuales un grado de perfeccionamiento difícilmente superable. Tal proceso a sido posible merced a la inteligencia humana que, puesta al servicio de este objeto, consiguió un conocimiento verdadero del perro; no sólo de sus facultades visibles, sino también de aquéllas otras que potencialmente se encontraban en él, esperando sólo la causa o motivo que permitiesen fueran actualizadas .
El secreto del verdadero conocimiento estriba en la apreciación juta de su poder; de reacciones y facultades, sin los extremismos que durante todos los tiempos han mantenido como posiciones muchos aficionados. Creer que el animal posee inteligencia, opinión muy generalizada, o la también frecuente de la que sólo instintos primarios, crearon un confusionismo grande en estos supuestos. El perro, al igual que otros animales, está sometido a una multitud de limitaciones. El sentimiento del dolor aparece unido a la sensación de carencia o a la actuación de determinados estímulos sobre él. Podemos decir que esta manifestación es común al hombre y a los animales; si bien éstos, por carecer de facultades espirituales, lo experimentan con menor intensidad, ya que no entran en juego aquellos importantes factores. La impresión producida en aquellos por la angustia de sus congéneres se borran inmediatamente. Creemos que si un perro es maltratado en presencia de otro, este animal comprende la acción, experimentando una sensación de malestar. La memoria auditiva, visual u olfativa aparece muy desarrollada, pero son, sobre todo, los órganos sensoriales los que, con su gran perfeccionamiento, permiten al instructor que pueda conseguir su objeto. El conocimiento de estos sentidos y la explotación de los resortes que obran sobre los instintos serán la base en que apoyen las prácticas de adiestramiento.
Carmelo Garcia, Instructor canino acreditado por M.I., S.C.V., INSF |
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